Obama y las fiestas de bienvenida a la Casa Blanca

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Barack Obama, que juró ayer su cargo como 44 presidente de EEUU, culminó su ceremonia de investidura con diez fiestas de gala en las que bailó temas como "At Last" (Por fin) con la primera dama, Michelle.
Los dos llegaron alrededor de las 10.00 de la noche (03.00 GMT) al Museo de la Construcción donde se celebraba el "Baile del Comandante en Jefe" que congregó a la plana mayor del ejército y a cientos de militares en la reserva y en activo.
Obama, con esmoquin negro y pajarita blanca, agradeció a los asistentes su servicio al país y habló a través de videoconferencia con un grupo de soldados de Illinois destacados en Afganistán a los que les preguntó sobre sus equipos de béisbol.
Sólo uno de los cinco soldados, dijo ser, al igual que Obama, fan de los White Sox de Chicago. El resto aseguró respaldar al equipo rival, The Chicago Cubs.
"Terrible", bromeó el nuevo presidente. Tras ese momento distendido, el flamante inquilino de la Casa Blanca invitó a la primera dama a salir al escenario. Michelle se tomó su tiempo, lo que hizo que Obama se preguntase si le habría dado plantón.
Pero finalmente apareció en escena con un vestido blanco largo, con detalles florales y un solo tirante, del joven diseñador de origen taiwanes Jason Wu, que combinó con unos pendientes largos brillantes y un brazalate y un anillo a juego.
Los dos bailaron despacio durante unos minutos en los que Michelle se pisó varias veces la cola del vestido y en los que ambos se hablaron al oído para, a continuación, intercambiar pareja.
El sargento de la Marina Elidio Guillén, de California, bailó con Michelle, quien le sacaba varios centímetros y Obama lo hizo con la sargento del Ejército Margaret Herrera, quien lloró en los brazos del presidente.
La mayoría de los asistentes consultados por Efe dijeron dar la bienvenida al cambio de Obama, aunque algunos como el sargento retirado Israel del Toro se reservan el juicio a la espera de ver las decisiones del próximo comandante en jefe.
"Todavía es pronto para decir nada. Ojalá salga bien", señaló Del Toro, quien sufrió quemaduras en el 80 por ciento del cuerpo y tiene la cara deformada a raíz de un atentado contra el comando en el que viajaba en Afganistán.
El evento contó también con la presencia del vicepresidente Joe Biden, quien a diferencia de Obama se sintió menos cómodo con ser el centro de la atención durante los breves instantes que bailó con su esposa Jill, que llevaba un vestido rojo escotado.
La noche de celebraciones arrancó en el Centro de Convenciones de la capital, sede del "Baile Inaugural del Barrio" en honor de los activistas comunitarios y donde Barack y Michelle Obama bailaron "At Last", (Por Fin), un clásico de Etta James que interpretó en directo la cantante Beyoncé.
"Uno podría decir que es un presidente negro por la forma en la que se mueve" bromeó el comediante afroamericano Jamie Foxx.
El acto contó también con la presencia de Shakira, Mary J. Blige, Faith Hill y Mariah Carey que interpretaron junto con Stevie Wonder "Sign, Sealed, Delivered", un tema que sonó durante casi todos los mítines en la campaña de Obama.
La oferta lúdica incluyó un baile en honor de Hawai -donde nació Obama- y otro en honor de Illinois -al que representó como senador-, además de cinco fiestas dedicadas a cada región de Estados Unidos: el este, el Atlántico medio, el medio oeste, el sur y el oeste.
Obama fue además el anfitrión de un baile en homenaje a la juventud, al que acudieron estadounidenses de entre 18 y 35 años.
El presidente dijo que tras la fiesta viene lo difícil. "Esta noche estamos de celebraciones pero mañana empieza el trabajo", concluyó a su paso por la Fiesta del Comandante en Jefe.
Los bailes presidenciales se remontan a 1809 cuando Dolly Madison, esposa del presidente James Madison (1809-1817), vistió sus mejores galas para recibir a sus invitados en una recepción en la Casa Blanca tras la toma de posesión.

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