Elizabeth Taylor nos ha dicho adiós

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La leyenda del cine Elizabeth Taylor nos ha dicho adiós. Después de varios meses hospitalizada por problemas cardiovasculares, la deslumbrante actriz estadounidense de los ojos violetas ha fallecido a la edad de 79 años en el hospital Cedars-Sinai de Los Ángeles. Taylor murió apaciblemente rodeada de sus seres queridos, entre ellos sus hijos Michael Wilding, Christopher Wilding, Liza Todd y Maria Burton.

Si algo ha caracterizado a esta actriz, aparte de su brillante trayectoria cinematográfica y sus ocho matrimonios, es la entereza con la que se ha enfrentó a las continuas enfermedades que se le manifestaron durante toda su vida. La actriz, que sufría diabetes desde hace años y usaba una silla de ruedas por la severa osteoporosis que padecía, se enfrentó a varios episodios de neumonía, de los cuales uno, en 1961, requirió una traqueotomía, y otro, en 1990, por el que tuvo que ser ingresada de gravedad. Además, Elizabeth se sometió a dos operaciones de cadera e, incluso, tuvo un tumor benigno en el cerebro que le fue extirpado en 1997. En octubre de 2009, fue operada con éxito de un problema en una válvula cardiaca y desde entonces fue ingresada en varias ocasiones para serle realizadas revisiones periódicas. Pese a realizar pocas apariciones públicas por su delicada salud, la actriz fue una de las pocas estrellas en asistir al entierro de su gran amigo Michael Jackson en septiembre de 2009.

Su biografía
Elizabeth Rosemond Taylor nació en Londres el 27 de febrero de 1932. Hija de inmigrantes estadounidenses- su padre era un comerciante de arte y su madre era actriz- en 1939, la Segunda Guerra Mundial les obligó de nuevo a regresar a los Estados Unidos, donde se asentaron en Los Ángeles. Muy pronto y animada por un amigo de la familia, Elizabeth acudió a su primer casting en Hollywood, y todo fue como coser y cantar y en poco tiempo tuvo su gran oportunidad con un papel en el corto There’s One Born Every Minute (1942).

Los encargados del estudio quedaron impresionados con su presencia en la gran pantalla, y después de rodar su primer largometraje, Lassie, su carrera cinematográfica comenzó a despegar, a pesar de que tan solo era una niña. En 1944, National Velvet acabó convirtiendola en una estrella.

Los años pasaban y Elizabeth fue creciendo. Sus papeles fueron cambiando y comenzó a interpretar a personajes adultos. En los años 50, obtuvo su primera nominación al Oscar, una nominación como mejor actriz por Raintree County en 1958. Conseguiría estar nominada en dos ocasiones antes de postularse como la ganadora en 1961 con Butterfield 8, una estatuilla a la que pronto acompañaría otra por su papel en ¿Quién teme a Virginia Wolf? en 1967.

Sus brillantes actuaciones y su espectacular físico la convirtieron en un icono del cine, aunque también fue ganando fama debido a sus innumerables matrimonios, para ser exactos, un total de ocho, con siete hombres diferentes, debido a que volvió a casarse en segundas nupcias con Richard Burton.

Su primer matrimonio se produjo cuando ella tan solo tenía 18 años y fue con el fundador de la cadena de hoteles Hilton, Conrad Nicholas Hilton, del que se divorciaría diez meses después de dar el ‘sí quiero’.Tras este matrimonio fallido, Taylor volvió a enamorarse y contrajo nupcias con Michael Wilding, en 1952. La pareja tuvo dos hijos, Christopher y Michael Jr, antes de separarse en 1957. Convertida en madre y sin cesar en su empeño de encontrar el amor, la actriz se casó una vez más, esta vez con el productor de Hollywood, Mike Todd, quien fallecería en un accidente aéreo tan solo un año después y con quien Elizabeth tuvo a su tercer hija, Frances Elizabeth.

No pasó mucho tiempo antes de que Liz se enamorara de nuevo, sin embargo, esta vez lo hizo de un cantante, Eddie Fisher. Eddie estaba casado por aquel entonces con la mejor amiga de Taylor, Debbie Reynolds, algo que no importó demasiado a la afamada actriz que comenzó un romance con Eddie, que acabó en boda a pesar del escándalo que supuso este noviazgo.

"En los viejos tiempos, si Elisabeth veía a un hombre que quería, lo conseguía, no importaba a quien pisara por el camino” confesaba una septuagenaria Debbie en 2001. "Ella se ríe mucho acerca de por qué con todas las personas que había del mundo tuvo que elegir a Eddie. Fue sólo por Mike Todd había muerto, y Eddie era su mejor amigo. Pensó que debería estar con él para poder hablar de Mike Todd todo el tiempo."

La unión duró cerca de media década, pero tocó a su fin cuando ella conoció al hombre con el que se casaría dos veces, el actor Richard Burton, con el que coincidió en el set de rodaje de Cleopatra en 1963. La química entre las dos estrellas era tan elemental que el director Joseph Mankiewicz lo describió como "estar encerrado en una jaula con dos tigres". Aunque ambos estaban casados en ese preciso momentos, Elizabeth con Eddie Fisher y Richard con su primera esposa, nada pudo interponerse entre ellos y en el mismo mes en el que consiguieron el divorcio, los dos actores se darían el ‘sí quiero’.

Liz y Dick, como llegó a ser conocido, se han convertido en una de las parejas más famosas de la historia de Hollywood llegando a ser en aquel momento el símbolo del glamour entre la jet-set. Durante su volátil relación decidieron adoptar una hija, María Burton. Pero Taylor y Burton acabaron divorciándose en 1974 y volviéndose a casar en 1975, una unión que volvió a terminar en divorcio once meses después, en 1976.

Pero aún tendría ganas para vivir otros dos matrimonios más, que corrieron la misma suerte que los anteriores. Taylor contrajo matrimonio con el congresista John Warner en 1976 y unos años después el amor volvería a romperse. Su siguiente matrimonio fue con un trabajador de la construcción, Larry Fortensky, a quien conoció en un centro de rehabilitación en 1991 y con quien mantuvo una relación de cinco años.

Pero si algo hay que destacar de esta legendaria actriz, a parte de su poder interpretativo, su carisma y su belleza, es la gran colección de joyas que poseía, entre las que destacan el diamante amarillo Krup, regalo de Taylor. Burton y la famosa Perla Peregrina, una perla de tamaño y forma inusual, considerada una de las gemas más valiosas y legendarias de la Historia de Europa, también gentileza de Burton para su amada esposa. Taylor, que ha revelado en más de una ocasión ser una gran apasionada de las joyas, confesaba: "Mi madre dice que no abrí los ojos hasta ocho días después de nacer, y que cuando lo hice fue para engancharme a su anillo de casada”.

Elizabeth también fue conocida por su labor incansable en la lucha contra el Sida, una lucha que comenzó cuando su íntimo amigo Rock Hudson murió en 1985. "En ese momento la furia se apoderó de mí y me dejó temblando de rabia", confesaba la actriz años después de esta terrible perdida. "Pensé que todo el mundo en la ciudad estaba hablando del SIDA y nadie hacía nada. Y en vez de ponerme a despotricar, pensé, ‘¿Qué puedo hacer?’”

Pero Elizabeth Taylor también tuvo que luchar con su propia salud en los últimos años, logrando vencer a la muerte en más de una ocasión.

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